Quinchamalí 2016

 

El proyecto social y cultural de Quinchamalí se enmarca dentro del proceso formativo integral de los estudiantes de primero medio, donde nuestros estudiantes van a realizar tutorías escolares a alumnos de tercero y cuarto básico.

Para nuestros estudiantes la experiencia social de Quinchamalí les permite establecer un antes y un después, llegan distintos.  Escucharlos hablar de esta experiencia te permite verlos más empoderados de su juventud, con ganas de cambiarlo todo, criticando lo que ven y expresando honestamente lo que sienten, muchos de ellos alcanza cierto grado de madurez que le ayuda a su desarrollo escolar cotidiano.

Esperamos que actividades como esta se mantengan y se potencien con el fin de extender nuestro alcance al resto de la comunidad escolar de la Escuela Básica de Quinchamalí.

Eduardo Bórquez

Comparto el testimonio de nuestras alumnas.

Experiencia Quinchamalí2016- Emilia Lara

Cuando estaba en séptimo básico, le tocó a mi hermana ir a Quinchamalí. Al escuchar sus anécdotas decidí que no quería ir, ya que soy mala con los niños y no me considero buena explicando cosas que para mí son tan básicas como las sumas y las restas.

A medida que pasaba el tiempo y la idea de ir a Quinchamalí se hacía más cercana, yo tenía cada vez más miedo y menos ganas de ir. Hasta que llegó el día y partimos en la mañana en un bus al sur.

Sorprendentemente, fue una de las experiencias más lindas que he vivido y creo que me hizo madurar y crecer como persona. Sigo no siendo fan de los niños, pero puedo decir que volvería a hacer tutoría mil veces más.

Al principio tenía miedo de no poder comunicarme bien con los niños y que me odiaran, pero los niños de Quinchamalí eran (y son) muy simpáticos y buenas personas. Ellos nos acogieron de inmediato y nos hicieron sentir bienvenidos en todo momento.

 

Experiencia Quinchamalí2016- Emilia Wells

Yo conocí a Exequiel, le hicimos clases con Ulises, primero, cuando lo conocí era tímido y no lo escuchaba hablar, y es cierto que habían trabajos que le costaba, pero pasando la semana, con Ulises, lo veíamos trabajar con tanto esfuerzo y dedicación que era de esperarse que iba a poder aprender cosas que antes no sabía. Me acuerdo que me puse tan feliz cuando él pudo decirme los números tan fácilmente…

Luego llegó el día jueves, nos quedaba solo unas horas y nos íbamos el viernes en la mañana. Nos hicieron una hermosa despedida que sacó lágrimas de compañeras y compañeros. Llegó el viernes, nos despedimos de los niños con abrazos y llantos de todos. Los niños corriendo de un lado a otro para no olvidarse de ningún tutor, y los tutores llorando de tristeza y alegría al mismo tiempo, tristeza por dejarlos y no verlos más, y de alegría por el orgullo que nos ponían estos niños, que al principio de la semana solo eran extraños y de un día para otro se convirtieron en un espacio en nuestro corazón.

Nunca voy a olvidar esta experiencia tan maravillosa que me tocó vivir,

 

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